¿QUIEN HABLA EN TU MENTE?

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¿QUIEN HABLA EN TU MENTE?

Por: SHARON M. KOENIG

Tienes una mente y tienes pensamientos, pero no eres solo tu mente, ni tu pensamiento, y tampoco eres el que habla en el pensamiento, ni lo que piensas, pero ese pensamiento tiene el poder de crear tu destino, en otras palabras, todo el tiempo estas creando, sea consciente o no. La mente crea tu realidad exterior a través de aquel pensamiento que tienes como cierto, que se ensaya repetidamente dentro de ella, y que a su vez está cargado de una fuerte emoción.

Una mente armonizada con la conciencia de Dios es una mente sin límites, por medio de la cual puedes discernir, recibir información y crear cosas maravillosas. De la misma forma, es importante recordar que quien habla en tu cabeza no eres tú. No eres quien piensa, pero si eres quien observa el pensamiento. La mente piensa, pero tú ser real, o sea tu espíritu, es en realidad el que observa. El alma es el ser autentico, el testigo real, es la parte más cerna a Dios.

Sin embargo una mente sin control se convierte en “la loca de la casa” como le llama la autora Muñeca Geigel; una mente que nunca se cansan de opinar, juzgar y hacerte dudar. Igual que un “comentarista eterno”, esta mente se comporta como un locutor de radio, siempre opinando sobre tu vida y la de los demás. Si la mente toma control de tu vida, las decisiones que esta tome estarán basadas solo en la experiencias del pasado, en protegernos del dolor, en el miedo y la repetición; sus únicos puntos de referencia.

En muchas ocasiones, una mente confusa puede tratar de engañarte, al convertirse en un impostor, pues tú verdadero ser interior, tú ser de luz verdadero, vive a través del tiempo, nunca tiene juicios ni comentarios, solamente observa y siempre se encuentra en estado de paz total.

Contrariamente a lo que se cree, no tienes todo el control sobre los pensamientos que te llegan. Tan solo puedes darte cuenta y responder a ellos, sin reaccionar. Los pensamientos llegan sin invitación, pero solo tu decides si quieres ser su anfitrión.

Hace tiempo escuche una analogía que comprobaban los pensamientos de las palomas. Si te encuentras en un parque de palomas, ellas llegaran a ti sin que las invites y seguramente se posaran en tu hombro. Si las ignoras, y no las alimentas, se irán. En cambio, si las alimentas, no solo se quedaran contigo, sino que llegaran muchas más. Igual sucede con los pensamientos: si alimentas los pensamientos negativos, te inundaran más pensamientos de igual o mayor intensidad. Por el contrario, si eliges ignorarlos, seguramente desaparecerán.

Observa por un momento cuál   es tu punto de enfoque habitual, en otras palabras, a que temas le estas prestando atención, pues tu mente esta entrenada para hacer unas distinciones propias, basadas en tus creencias e intereses individuales del momento. Por ejemplo, una mujer embarazada vera a otras mujeres   embarazadas en todas partes, también vera bebes y todo lo que tenga que ver con el nacimiento y el parto; en cambio, un arquitecto observa y presta atención a todos los detalles arquitectónicos de los edificios de igual manera un estilista observa los cabellos, un diseñador mirara la ropa y así sucesivamente. Algunos se preocuparan por la carencia del dinero mientras que otras se concentraran en producirlo; unos se dedicaran a la política, mientras que otros a la farándula, de esta manera, habrá quien tenga todas sus energías concentradas en la sexualidad o en los errores ajenos; mientras que otros tendrán tendencia a compararse siempre con los demás en afán de resolver sus propias carencia.

Lo que piensas habitualmente te dará información sobre tus propias creencias, sobre lo que es importante para ti y también te facilitara un mapa para contemplar tus pasibilidades en el futuro.

Pregúntate entonces, en que fijas la mayor parte de tu atención y, una vez lo identifiques, proponte observar los pensamientos que estas generando, elige los que realmente te interesan y equilíbralos.

Algunas opciones para elegir un pensamiento podrían ser:

¿Estas constantemente observando las fallas ajenas y las propias, o estas observando las habilidades positivas?

¿Te llaman la atención las cosas materiales de otras personas, o te fijas en sus cualidades inmateriales?

¿Piensas con mucha frecuencia en catástrofes y problemas, o por el contrario piensas en sus soluciones?

Saber contestar estas preguntas te dará la medida exacta de tu pensamiento y te indicara en qué nivel de evolución se encentra. No se trata de eliminar los pensamientos, sino de aprender a discernirlos.

Los científicos estiman que tenemos unos sesenta mil pensamientos por día y, peor aún, que estos pensamientos son en su mayoría habituales, repetitivos y negativos.

Si eres alguien que mantiene principalmente una actitud negativa, vas a atraer pensamientos mayormente positivos. Aunque hasta las persona más positivas a veces reciben pensamientos débiles o negativos. Recuerda eres solo tu quien decide si te entretienes con el pensamiento o lo dejas ir.