LA LUNA Y LA DIOSA

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LA LUNA Y LA DIOSA

Por: ANTONINA CANAL

Todas pasamos por diferentes momentos anímicos, emocionales y físicos durante cada mes. Estos ciclos hormonales son parte de nuestra naturaleza femenina. A veces somos más sensibles, irritable o, de repente entramos en época donde “nada tiene sentido” y se nos pierden la brújula y la razón de ser. Por esto es muy importante aprender a conocernos y comprender nuestros ciclos o lunas, como los llaman las mujeres indígenas.

Las mujeres somos Luna, energía Yin. Lo receptivo del útero, el misterio, la sensualidad, el círculo, los ciclos. Tal como la Luna, tenemos ciclos y estamos conectadas con las mareas de los océanos y las aguas de la tierra. La mujer es Luna, elementos agua y tierra.

Para que esa tierra sea fértil es imprescindible captar y ser receptivas a esa sabiduría lunar y sus ciclos. Las mujeres indígenas de las tribus antiguas norteamericanas, apache o siux, por ejemplo, tenían rituales específicos para aprovechar el poder depurativo de su ciclo menstrual. Se reunían un tipi, alejadas de sus hombres, y descansaban, meditaban, oraban. Era el momento de la purificación. Hay incluso algunas tribus que llaman el momento de la menstruación “estar en ceremonia”, porque se trata de un periodo de limpieza que debe ser asumido con recogimiento.

En el mundo actual no es tan fácil simplemente “retirarnos” a descansar durante nuestro ciclo menstrual, pero si podemos manejarlo realizando actividades más tranquilas, guardando reposo, ayudándonos con esencias florales, buena alimentación y, sobre todo, restándole poder a la mente, al “pensar mucho”: en esos días no podemos tomarnos nada de manera personal. Las fases de la luna afectan todos los aspectos de nuestra vida y depende de ti sacarle provecho. Ten en cuenta que los proyectos nuevos se deben iniciar en luna nueva; la época ideal para iniciar una dieta es en luna menguante; lo referente a lo laboral es ideal iniciarlo en Luna creciente, y las celebraciones especiales en luna llena.

También es importante comprender los ciclos lunares, saber que pasa en cada fase de la luna y como esta energía nos afecta:

La luna nueva:

Es el momento de siembra, es el misterio, la incubación, lo que no se ve (no hay luna en el cielo) pero está ahí gestándose en infinito potencial. Es una época ideal para iniciar proyectos, relaciones, plantar un jardín, hacer una huerta. Para hacer el mapa de tus sueños y plasmar en él lo que quieres lograr, la realidad que quieres crear, dibujar tus ideas y hacer listas de metas para el mes y el ciclo que inicia. También es tiempo de introspección, para ser un poco ermitañas, pasar tiempo en casa, con nosotras mismas, leer, estudiar, aprender a disfrutar de la soledad en casa, en tu templo. Para estar alineadas con el ciclo lunar, la una nueva debería ser el momento de nuestra menstruación, porque es el tiempo de purificación de toxinas físicas y emocionales. Cuando no es así, es posible hacer un trabajo interno de meditación y de reprogramación mental para que el cuerpo se sintonice con este calendario lunar y la menstruación llegue en ese tiempo. Cortarse el pelo en esta época mejora su calidad y lo vuelve más grueso.

Luna Creciente:

Es el momento del crecimiento, de abrirse a la expansión, aprovechar nuevas oportunidades, nuevas alianzas. Lanzar nuestros proyectos, firmar contratos, realizar eventos, emprendimientos, consolidad las ideas, comunicarlas y hacerla realidad. Tiempo excelente para que todo crezca y se expanda en todos los niveles. Asistir a eventos, lanzar tu marca, empresa o producto al mercado, presentar tu trabajo, hacer relaciones públicas, involucrarte en actividades que generen prosperidad y progreso. Cortarse el pelo en esta época hace que crezca más abundante.

Luna Llena:

Tiempo de fuerza y poder. Bien canalizada la luna literalmente nos “llena” de energía, magia, vitalidad, romanticismo y celebración. Es tiempo de alegría, de unión, de cosechar la siembra. Buen momento para matrimonios, fiestas, eventos sociales, actividades en la naturaleza, en el mar, para celebrar la vida y el camino recorrido con conciencia.

La Luna llena también puede activar cierta “locura y desenfreno” si no se han vivido los ciclos anteriores con sabiduría, pues es el momento de la luz en la noche, la oscuridad iluminada y la plenitud en el ciclo lunar. Entonces es importante cuidar lo que hacemos y con quien. Hay que recibir esta energía y poder con cautela y serenidad.

Luna menguante:

Es la época para limpiar la casa física, emocional, mental y espiritual. Es el tiempo de limpiar el jardín, quitar las malezas y sacar lo que no sirve. Botar, regalar lo que no usamos en el mundo material, en nuestra casa, en el closet, en la cocina, en el mundo digital (mensajes, archivos, fotos). Y también es tiempo de reflexionar sobre actitudes que no nos sirven o que hay que cambiar, personas o situaciones que no están aportando nada a nuestra vida: proyectos, relaciones, alianzas que no están prosperando y es necesario cortar. Es tiempo de salir de lo que no está en sintonía con nosotros y no está creando nada positivo a nuestra vida. En esta luna se encierran los ciclos, terminan sociedades, relaciones etc.

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