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AUTOEFICACIA PDF Imprimir E-mail
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Escrito por WALTER RISO   

Extraído del Libro Aprendiendo a Quererse a Si mismo

Nadie puede hacerte sentir inferior, sin tu consentimiento” Roosevelt
A la confianza y convicción de que es posible alcanzar los resultados esperados se la denomina autoeficacia. La baja autoeficacia te llevará a pensar que no eres capaz. Entrarás en un círculo vicioso, pero por lo bajo. Si no tienes confianza en ti mismo, tus retos personales serán pobres, evitarás enfrentar los problemas, el primer obstáculo te hará desertar, te sentirás fracasado y perderás nuevamente autoeficacia; lo que a su vez bajará tus metas y autoexigencia. Tu terrible círculo seguirá retroalimentándose negativamente y tú estarás perdiendo, cada vez más, seguridad y confianza.
Una alta autoeficacia hará que tus metas sean sólidas, te permitirá persistir ante los imponderables y afrontar los problemas de una manera adecuada.
La autoeficacia es básicamente una opinión afectiva de uno mismo. Dicho en otras palabras, las personas pueden pensar que poseen todas las habilidades y capacidades para obtener determinados resultados y, pese a todo, no estar convencidas de alcanzar exitosamente las metas.
La experiencia de éxito no solamente implica, como aparentemente podría pensarse, un análisis racional y frio de las posibilidades objetivas de éxito (expectativas de resultados), sino también la valoración subjetiva de qué tan capaz se siente el sujeto (expectativa de eficacia). Como cualquier creencia, esta última valoración es cuestión de fe y de confianza. La desconfianza en uno mismo barre con las capacidades y habilidades.
¿Cómo pueden llegar los seres humanos a dudar de sí mismos y a resignarse ante el sufrimiento y la adversidad sin intentar producir cambios, cuando existe la posibilidad de lograrlo? ¿Cómo se llega a un autoesquema de “perdedor”? ¿Por qué se hacen anticipaciones negativas del propio rendimiento en situaciones fáciles y potencialmente exitosas? ¿Por qué algunas personas se inmovilizan ante la posibilidad de superar las dificultades?
Las investigaciones en psicología indican que al menos tres factores parecen estar asociados a los problemas de autoeficacia: la percepción de incontrolabilidad, el punto de control y los estilos atribuciones. Analizaré cada uno por separado.
La percepción de incontrolabilidad: La imposibilidad de modificar un evento aversivo desarrolla depresión y desconfianza en sí mismo. De manera similar, una historia de fracasos que escapen al control del sujeto producirá la percepción de incapacidad, si no se sigue intentando el éxito.
El punto de control: Las personas pueden ser divididas en internas o externas, de acuerdo con el lugar donde ubiquen el control de su conducta. Las personas internas colocan el control dentro de ellas mismas. No suelen echarle la culpa a otros de lo que acontezca con su vida. Las personas externas creen que sobre su conducta operan una cantidad de eventos y causas que escapan de su control. Su pensamiento es inmovilizador: “Nada puede hacerse, así lo quiere el destino”, “Para qué intentarlo”.
Los estilos atribucionales: Cuando estamos ante situaciones de éxito o fracaso, los humanos hacemos interpretaciones sobre las causas del porqué se dio el hecho en cuestión. Tratamos de entender lo ocurrido buscando explicaciones causales. Pues bien, esta manía de los seres inteligentes es un arma de doble filo que, mal utilizada, puede producir heridas a nuestra autoeficacia.
El problema de la evitación: La evitación impide que el organismo esté expuesto el tiempo suficiente para vencer el miedo o solucionar el problema de que se trate. Enfrentarse a cosas desagradables es incómodo, pero es el precio para modificarlas y vencerlas. La evitación no siempre es inadecuada, es indudable que es la mejor opción cuando el peligro físico o psicológico, es objetiva y realmente dañino.
VENCIENDO LA BAJA AUTOEFICACIA
Las siguientes estrategias te permitirán pelear contra la baja autoeficacia o conservarla en un punto adecuado:
1.   Elimina el “no soy capaz”. Si te tratas mal y eres irrespetuoso contigo mismo, tu diálogo obrará como un freno. Esta calificación negativa, automáticamente, te inmovilizará. Detén el pensamiento, diciéndote: “PARA”. Cambia de actividad, habla por teléfono, escucha música, canta en voz alta u orienta tu dialogo positivamente. “Si me lo propongo, Soy capaz”.
 
2.   No seas pesimista. Si ves venir el fracaso en cada una de tus actuaciones, ni siquiera te provocará intentarlo. Si te dices: “me va ir mal”, la motivación, la tenacidad y la perseverancia necesarias para alcanzar la meta flaquearán. Tu predicción se cumplirá, pero por culpa tuya. El método de cotejar tus hipótesis con los datos objetivos te hará descubrir que tus anticipaciones no suelen ser tan exactas. Te darás cuenta que tus dotes de oráculo dejan mucho qué desear.
 
3.   No seas fatalista. Si tienes un punto de control externo para todo, tenderás a ser fatalista y verás los infortunios como incontrolables. Quita de tu repertorio verbal la palabra “siempre”. El pasado no te condena. Si cambias en el aquí y ahora, estarás contribuyendo de manera significativa a tu destino. Un día cualquiera toma la decisión de programarte positivamente. Piensa que durante ese día serás el dueño de tu vida y el único juez. Siéntete aunque sea un día, dueño de ti mismo.
 
4.   Trata de ser realista. Acepta tus éxitos; sería injusto contigo desconocer tus logros. Pero también acepta tu cuota de responsabilidad en los fracasos. Esto te permitirá sentarte a disfrutar tus victorias y a superar la adversidad.
 
5.   No recuerdes sólo lo malo. La visión negativa de uno mismo se alimenta principalmente de los recuerdos. Si el esquema que tienes de ti es negativo, los recuerdos que llegarán a tu mente serán confirmatorios de este esquema. Aprende a degustar el pasado, a revivirlo en sus aspectos agradables y a disfrutar del recuerdo positivo (aunque sólo sea a través de la imaginación y la fantasía).
 
6.   Revisa tus metas. Si crees que eres Superman, saltarás de un piso treinta: será tu último reto. Si te sientes inválido, tu meta será solamente dar un paso o dos. Revisa tus metas. Muy probablemente pueden estirarse un poco más y hacerse más exigentes. ¿Tus metas actuales muestran confianza o desconfianza en ti mismo? Tienes derecho a esperar más de ti y de la vida. No dejes que el miedo y la inseguridad decidan por ti.
 
7.   Ponte a prueba y arriésgate. ¿Qué podrías perder al intentar nuevos retos? Un plan que podrías proponerte es el siguiente:

*Define un objetivo que exija esfuerzo
 
*Define tus expectativas de manera objetiva, clara y precisa
 
*Antes y durante el enfrentamiento en sí, no utilices verbalizaciones inhibitorias (No soy capaz, etc.)
 
*Ponte a prueba
 
*No evites. Persiste
 
*Compara los resultados con las anticipaciones que habías hecho antes
 
*Inténtalo de nuevo.
 
Cuando te sientas seguro y cómodo pasa a una meta mayor. A medida que subas en los niveles de la autoexigencia personal, la autoeficacia y la confianza en ti mismo se fortalecerán.


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